domingo, 22 de junio de 2008

domingo, 8 de junio de 2008

Managereando


Foto de nuestro representante al momento de cerrar fecha con "oscuro" contacto. Todo sea por la banda

jueves, 5 de junio de 2008

miércoles, 28 de mayo de 2008

Todo es muy poco

La paradoja, única ley que, si se me permite la idem., tenemos la certeza que rige nuestro mundo. Incluso en la relación entre el ser y el universo se da tal situación de yuxtapuestos ridículamente oximoronosos que no gesta más que incongruencias y desesperaciones. Por ejemplo, la frase: El mundo es un desastre por nuestro accionar. Muy suelto de cuerpo podemos ser políticamente correctos y denunciar con esa frase casi cualquier aspecto de la vida. Hasta ahí vamos bien. Pero, ¿no somos nosotros parte de la naturaleza? Si así fuera, y creo que lo es, ¿no sería natural que nosotros actuemos inefablemente sobre el universo?. O, acaso, hacemos esto por creernos algo especial y ajeno al orden cósmico en el que supuestamente estábamos inmersos hasta ayer mismo.
En realidad todo esto no importa más que a manera de introducción laudatoria a lo único que nos convoca en este patético blog: algo referido a la imprecisa entelequia submarina. En este caso retomaremos un viejo hábito que jamás se había repetido: analizar la letra de un estribillo. Obviamente, se trata de una canción que en principio suena contradictoria pero, como nos tomaremos el tiempo para demostrar, sólo es tal en su exterior, ya que en el paradojismo las ideas nos muestra toda su poderosa claridad. Ahí va la frase: “Todo es muy poco si siempre falta lo mejor”. Ahora, dejen de leer. Tómense unos diez o quince segundos para poner la mente en blanco. Vuelvan a leer (estúpida orden contradictoria que se implica a si misma, del tipo “puto el que lee”). Digan la frase en voz alta. Ahora están preparados. Empezamos el análisis. Para clarificar un poco vamos a señalar con negrita las palabras que se contradicen entre sí: “Todo es muy poco si siempre falta lo mejor”. Bien, eso no ayudó demasiado. Pensemos, mejor, en la primer parte. Todo es muy poco. Claramente, se trata de un concepto parcial de la totalidad. No refiere al todo como lo absoluto, sino a una individualización del conjunto. Como en “todas las cosas”. Al aparecer un “si”, toda la negatividad de la frase se relativiza y se agrega algo de esperanza. Si la frase terminaría antes del condicional estaríamos frente a una declamación histérica de un nene de primer año que no se contenta ante nada de lo que le ofrezcan. No, no pasa eso, por suerte aparece una condición: la ausencia de lo insuperable. Sin embargo, como sabemos bastante claro a estas alturas de la vida, jamás se obtiene lo mejor, en ningún orden de las cosas. Por más que tengamos el último modelo siempre vendrá algo mejor a derrocar la efímera felicidad que experimentamos hasta conocer esta nueva existencia. Esto es así tanto por nuestra naturaleza humana como por el maquiavélico accionar del mercado, ávido de consumo (del nuestro, por el suyo, por el nuestro, para el suyo). A su vez, lo segundo es así por su conciencia de lo primero, pero no vamos a entrar en otro círculo inacabable. Sólo digamos que hasta acá nos queda claro que lo mejor no es un concepto estático. Por ende, no puede darnos más que una felicidad transitoria, en medio de una fugaz transición. Entonces, el condicional que sustentaba toda la frase no es más que una estúpida quimera. Se trata de una opción falaz, que jamás será satisfecha. Por ende, nos retractamos. Efectivamente, nos encontramos frente a una declamación histérica de un nene de primer año que no se contenta con nada.

sábado, 8 de marzo de 2008

"Grandes Pifies del Rock..."

A pedido de nuestro vastísimo público (Andrés) hoy inauguramos una nueva sección que daremos en llamar “Grandes Pifies de la Historia del Rock y de Otros Estilos de Música donde También hubo Pifies”. La misma consistirá en botonear errores instrumentales, vocales y letrísticos de grandes estrellas consagradas y no editadas. Quizás alguien pueda pensar “quién sos vos para criticar a nadie”, y mi respuesta sería: justamente eso, nadie. En fin, por si no se entiende, en calidad de grandes y recurrentes pifiadores, estamos convencidos de ser totalmente idoneos para esta tarea, por eso mismo la llevaremos adelante con hidalguía y entrega total a esta ciclópea causa. Comenzaremos con un ya clásico error de una ya clásica canción: Ala Delta, de Divididos. Esta perlita fue enviada por un fiel colaborado (Andrés) de nuestro ya mentado inmenso público (Andrés). Vayan, busquen la canción y presten atención al bajo en el minuto 4:41!!! (el que no lo escucha considérese a sí mismo un indigno de esta sección).

domingo, 24 de febrero de 2008

El dolor

En el dolor nos reconocemos. Nos vemos y sentimos como verdaderamente somos, como siempre fuimos. Nos encuentra donde no nos gustaría estar, pero seguro vamos a salir. Nos ayuda a entender un poco qué se sentía estar bien, cómo era cuando no dolía. Nos reconforta al pensar que si no doliera tanto ni siquiera nos importaría, aunque por eso duela aún un poco más. Pero, sobre todo, nos deja ver al lado y reconocer a quienes además de dolerles nuestro dolor, les duele nuestro motivo. Eso nos ayuda a compartirlo, revivirlo y sobrevivirlo. Porque siempre que tengamos alguien a quien contárselo habrá alguien que ya lo conozca y, aún así (o por eso mismo) quiera escucharlo. Ahí es donde el dolor empieza a ser un recuerdo y el motivo, una nueva charla con un viejo amigo.

viernes, 22 de febrero de 2008

Sábado Submarino

Submarino en Kamuflash (aromos 6192, Ciudad Jardín)
Sábado 23 de febrero, 22hs

jueves, 24 de enero de 2008

Mientras te ves como ayer...

A veces hace falta transitar ciertos caminos negados, para afirmarnos a nosotros mismos. Trayectos que eran vituperados ayer, cuando eran sólo un paisaje, hoy son el suelo que pisamos, nuestra realidad, nuestro aquí y ahora, un indefectible ser que con su evidencia niega todos los demás. Sin embargo, no por todo esto, ha dejado de ser paisaje, aunque ahora lo sea para alguien más. El único cambio es que ahora somos parte de él. En el trayecto fuimos absorbidos por el inmenso marco de una cruel perspectiva. Cruel por incansable, por paradójica y, sumado todo esto, por irónica. Jamás nos veremos en el cuadro. Nunca nos reconoceremos decorado de ningún escenario. No sólo eso. De ninguna manera, alguna vez seremos capaces de reconocernos en esa negación. "Hoy soy esto que ayer negaba ser mañana". De estos tres tiempos, el primero es hipócrita, el segundo iluso y el tercero imposible.

domingo, 6 de enero de 2008

Roca Muerta

Desde hace ya muchos años, muchos fueron los que dijeron: “el rock ha muerto”. Esta afirmación solía ser pretenciosa, no en su valor ensayístico sino en su finalidad: provocar. Y tanto lo han dicho, que la profecía se cumplió. El Rock and Roll se hinchó tanto de que le hinchasen las pelotas, que terminó explotando. Se desgarró en un sismo interno en el que sucumbieron viejos valores que, como siempre, ya no valían nada. Y como suele suceder cuando algo muere, lo hace de la peor manera. Se va apagando en un aletargado paroxismo que ruega que le corten el respirador. De ahora en más, todo será un insoportable espiral de decadencia girando y girando en un abúlico epicentro de patéticas negaciones. Pero tampoco exageremos, a muchas músicas se les ha pasado el cuarto de hora y nadie se murió, sólo un par de generaciones.
Declararlo patrimonio nacional y abrir facultades de rocología que investiguen su esencial rol en la formación de la identidad colectiva del siglo XX, escuchar las sordas quejas de unos cuantos viejos chotos con antiguos (y arrugados) tatuajes ricoteros (al grito de ROCK AND ROLL NONA) y rasgarse las vestiduras ante loquesea que sea actual en ese ahora. Estos serán algunos de los males necesarios que traerá este acabar inevitable. Recuerden, todo esto va a llegar al summun cuando Calamaro (a los setenta, masomenos) sea tesorero de SADAIC. En fin, el rock ha muerto hace tanto tiempo que ya a nadie se gasta en andar diciéndolo.