Solemos pensar que todo es tan normal, y cuanto más normal es, menos solemos pensar. La rutina del hastío no terminará nunca de cansarnos porque es en su propia laxitud que basa su efectividad. Economía de primer grado: cuanto menos aire hay, más imprescindible se vuelve respirar. Pero, nuestra asfixia es pan para alguien más. Y un pan bien cargado, uno que tiene encima unas cuantas vueltas al plato. Uno del que ya hace tiempo que no caen migajas. Hace un rato largo que el paso de los más grandes usa nuestras cabezas de patines. Se cuidan de no rayar un piso lustrado de seguridad y bienestar para los bien estados. Nosotros seguimos dándoles de comer, ellos siguen dándonos. Para cuándo la música va a dejar de mirarse a sí misma con aires de diva trasnochada mientras rememora lo que nunca fue. Para cuándo las estrellas van a dejar de mirar al cielo, y de jugar en solitario su boleto a una imposible realidad. Para cuándo el arreglo va a dejar de ser el cuento de una violación pactada. Para cuándo vamos a dejar de hacernos preguntas que es normal que nadie piense ni responda.
martes, 14 de agosto de 2007
Capitulo 5: Del músico (o el boludo de la fiesta)
Solemos pensar que todo es tan normal, y cuanto más normal es, menos solemos pensar. La rutina del hastío no terminará nunca de cansarnos porque es en su propia laxitud que basa su efectividad. Economía de primer grado: cuanto menos aire hay, más imprescindible se vuelve respirar. Pero, nuestra asfixia es pan para alguien más. Y un pan bien cargado, uno que tiene encima unas cuantas vueltas al plato. Uno del que ya hace tiempo que no caen migajas. Hace un rato largo que el paso de los más grandes usa nuestras cabezas de patines. Se cuidan de no rayar un piso lustrado de seguridad y bienestar para los bien estados. Nosotros seguimos dándoles de comer, ellos siguen dándonos. Para cuándo la música va a dejar de mirarse a sí misma con aires de diva trasnochada mientras rememora lo que nunca fue. Para cuándo las estrellas van a dejar de mirar al cielo, y de jugar en solitario su boleto a una imposible realidad. Para cuándo el arreglo va a dejar de ser el cuento de una violación pactada. Para cuándo vamos a dejar de hacernos preguntas que es normal que nadie piense ni responda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario