jueves, 24 de enero de 2008

Mientras te ves como ayer...

A veces hace falta transitar ciertos caminos negados, para afirmarnos a nosotros mismos. Trayectos que eran vituperados ayer, cuando eran sólo un paisaje, hoy son el suelo que pisamos, nuestra realidad, nuestro aquí y ahora, un indefectible ser que con su evidencia niega todos los demás. Sin embargo, no por todo esto, ha dejado de ser paisaje, aunque ahora lo sea para alguien más. El único cambio es que ahora somos parte de él. En el trayecto fuimos absorbidos por el inmenso marco de una cruel perspectiva. Cruel por incansable, por paradójica y, sumado todo esto, por irónica. Jamás nos veremos en el cuadro. Nunca nos reconoceremos decorado de ningún escenario. No sólo eso. De ninguna manera, alguna vez seremos capaces de reconocernos en esa negación. "Hoy soy esto que ayer negaba ser mañana". De estos tres tiempos, el primero es hipócrita, el segundo iluso y el tercero imposible.

domingo, 6 de enero de 2008

Roca Muerta

Desde hace ya muchos años, muchos fueron los que dijeron: “el rock ha muerto”. Esta afirmación solía ser pretenciosa, no en su valor ensayístico sino en su finalidad: provocar. Y tanto lo han dicho, que la profecía se cumplió. El Rock and Roll se hinchó tanto de que le hinchasen las pelotas, que terminó explotando. Se desgarró en un sismo interno en el que sucumbieron viejos valores que, como siempre, ya no valían nada. Y como suele suceder cuando algo muere, lo hace de la peor manera. Se va apagando en un aletargado paroxismo que ruega que le corten el respirador. De ahora en más, todo será un insoportable espiral de decadencia girando y girando en un abúlico epicentro de patéticas negaciones. Pero tampoco exageremos, a muchas músicas se les ha pasado el cuarto de hora y nadie se murió, sólo un par de generaciones.
Declararlo patrimonio nacional y abrir facultades de rocología que investiguen su esencial rol en la formación de la identidad colectiva del siglo XX, escuchar las sordas quejas de unos cuantos viejos chotos con antiguos (y arrugados) tatuajes ricoteros (al grito de ROCK AND ROLL NONA) y rasgarse las vestiduras ante loquesea que sea actual en ese ahora. Estos serán algunos de los males necesarios que traerá este acabar inevitable. Recuerden, todo esto va a llegar al summun cuando Calamaro (a los setenta, masomenos) sea tesorero de SADAIC. En fin, el rock ha muerto hace tanto tiempo que ya a nadie se gasta en andar diciéndolo.